La fotografía de alimentos ha recibido un importante reconocimiento durante los últimos años gracias a las redes sociales. Todos los días vemos por Instagram o Facebook alguna fotografía de un elaboradísimo postre que nos hace babear, y sin embargo, no tenemos en cuenta que detrás de muchas de estas fotografías hay un meticuloso trabajo.

Es interesante que además de fotografiar el plato en su conjunto, realicemos detalles de algunos elementos variando los encuadres para lograr fotografías poco usuales de los platos con los que trabajemos.

El estudio nos ofrece ventajas tremendas como la posibilidad de modificar la luz a nuestro antojo pero requiere de un mayor tiempo de planificación para conseguir una buena fotografía. Debemos cuidar al máximo el resultado para conseguir una iluminación que imite a la luz natural ya que de lo contrario la fotografía quedará artificial y eso afectará al resultado final.